El Día de la Amistad no te quedes en casa, viaja con tus colegas

El 30 de julio debería estar marcado en rojo en tu agenda, pues es un día para pasarlo con los amigos. Si todavía no tienes plan pero te apetece hacer algo más que tomar algo en el bar de siempre, sigue leyendo… porque te damos cuatro ideas, con descuento incluido, para que os deis un homenaje.

Cuatro destinos para celebrar el Día de la Amistad

No, no te vamos a decir aquello de ‘quien tiene un amigo tiene un tesoro’, sino ¿con qué colega te irías un fin de semana de viaje para festejar por todo lo alto el Día de la Amistad, el próximo 30 de julio? Celebradlo como os merecéis y aprovechad las promociones especiales que lanzan algunos hoteles para viajar y descubrir un poco más de mundo.

  1. Madrid para fashionistas

dia de la amistad

Visitar Madrid siempre es una buena idea, y hacerlo de la mano de un amigo al que le guste la moda, más todavía. El plan, que podéis reservar y autorregalaros ahora pero llevarlo a cabo en septiembre, no sólo será una exaltación de la amistad en su literalidad, sino que formaréis parte de una experiencia muy especial, ¿a qué os recuerda el nombre Fashion and the City?

Con motivo de la celebración de la 65ª edición de la Mercedes Benz Fashion Week Madrid, Barceló Torre de Madrid, el primer hotel oficial de la pasarela, ofrece una escapada pensada para que sus huéspedes más fashionistas vivan una experiencia privilegiada.

Para empezar, os alojaréis en una de sus suites de diseño (diseñada por Jaime Hayón), tendréis una invitación exclusiva a la fiesta oficial de inauguración de la pasarela y acceso ilimitado al Cibelespacio. Una vez dentro, no sólo tendréis vuestro sitio reservado en los desfiles, sino que  tendréis acceso exclusivo al kissing room posterior a la pasarela y os pasearéis por el backstage con si estuvierais en vuestro barrio. Al terminar, podéis comentar las próximas tendencias tomando un cóctel en el bar del hotel.

  1. Bilbao para foodies

dia de la amistad

 Poned rumbo al norte, donde el calor no aprieta tanto y se come de vicio. Bilbao tampoco necesita excusas para pasar allí un fin de semana, pero por qué no hacerlo ahora, coincidiendo con una fecha como esta.

Más allá del Museo Guggenheim, de los tradicionales pintxos y del sirimiri, la capital vizcaína es una ciudad vanguardista, cosmopolita y con una propuesta cultural que no tiene nada que envidiarle a las grandes capitales mundiales. Buscad inspiración en el Museo de Bellas Artes (hasta el 17 de octubre podréis ver una exposición temporal El Greco) y una vez la encontréis, recorred el paseo de Uribitarte hasta llegar al puente blanco Zubizuri, creado por el arquitecto Santiago Calatrava y cuyo suelo está formado por baldosas de cristal que dan la sensación de caminar flotando sobre la ría. Para cuando apriete el hambre acercaros al Casco viejo o a las Siete calles, donde la cocina más tradicional se fusiona con la de vanguardia y perderos más tarde en el barrio de Bilbi o antes de viajar al pasado en la iglesia de San Antón, construida en el XV cuando la ciudad aún estaba amurallada.

Después de recorrer la ciudad, el cuerpo pide combustible y descanso y la cena y la cama deben ser también inolvidables. En el hotel Barceló Bilbao Nervión podrás degustar lo mejor de la gastronomía vasca en su restaurante Ibaizabal y dormir a pierna suelta en alguna de sus cómodas habitaciones B-Room con vistas a la ría.

                                                                                                           

  1. Roma

dia de la amistad

Del mismo modo que el mundo se divide entre los que (inexplicablemente) les gusta la pizza con piña o sin ella, uno siempre tiene preferencias a la hora de quedarse con Roma o París. Si eres de los nuestros y consideras que la capital italiana merece ser visitada mínimo una vez al año, o si nunca habéis estado allí y necesitáis unas cuantas y convincentes razones para ir, toma notad de estos planes que decantarán la balanza en favor de la città piu bella.

Hay ciertas cosas de las que uno no puede escapar una vez en Roma, esto es: visitar el Coliseo, que tras los procesos de restauración luce más impresionante que nunca;  pasear por el Foro Romano sintiéndote un emperador con el pueblo a tus pies; bajar la escalinata de la Plaza de España cual súper modelo de los 90 o admirar la Capilla sixtina sorteando, eso sí, los miles de turistas que acaparan todos y cada uno de los centímetros cuadrados del Vaticano.

Entre monumento y monumento (Roma merece muchas visitas o muchos días para descubrirla, pero no tantos para amarla) cómete la ciudad a bocados, pues es una de las mejores atracciones. Come pizza al taglio (la mejor, cerca del Vaticano, en Pizzarium Bonci), sé un romano más en uno de sus míticos y ricos aperitivos, y no te vayas de allí sin haber saboreado un auténtico helado italiano (los de Fatamorgana son cosa de otro mundo).

Situado en una zona tranquila, y rodeado de jardines que te permitirán asimilar todo lo visto se esconde un hotel con encanto de cuatro estrellas cuyas habitaciones hace apenas tres años que fueron completamente renovadas. Es el Barceló Aran Park. El restaurante Il Giardino Delle Rose, en la séptima planta, ofrece unas increíbles vistas panorámicas desde su terraza, por no hablar de sus platos…

 

  1. Fez 

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La última propuesta para viajar con tu amigo del alma, o con tu nuevo mejor amigo, se tiñe de azul, el color que predomina en la que fue la primera ciudad imperial de Marruecos. Como en el destino anterior, vais a necesitar más de un fin de semana para saborearlo, pero como siempre hay que dejarse algo por ver para volver una segunda vez, no sufráis.

Capital cultural y espiritual de Marruecos, la Medina Fez-El Bali (el antiguo Fez) es uno de los lugares más místicos y especiales que existen, por ello la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad. Dentro de sus murallas, y entre sus intrincadas callejuelas –es  la zona urbana más grande del mundo sin tráfico de coches, pues solo pueden circular burros, carruajes y motos- encontraréis las mezquitas Karaouine (la segunda más grande y la más sagrada de Marruecos) y de los Andaluces, construidas en el siglo IX; la escuela coránica Chahrij Bouinania, del año 1300; el museo de Arte marroquí o la curtiduría, donde los artesanos caminan entre pasillos estrechísimos rodeados de cubas de lejías y tintes. Nuestro consejo es que vayáis a primera hora, cuando el sol no calienta demasiado, ya que a medida que avanza el día los olores se vuelven más y más fuertes.

El barrio judío, Mellah, y el Palacio Real (sólo se puede ver por fuera) están en Fez el Jedid, donde os perderéis entre sus tradicionales zocos y tiendas de artesanía. No podéis salir de allí sin caminar por la judería y visitar la sinagoga y el cementerio, los cuales destacan por tener un estilo completamente diferente al resto de la ciudad.

Al lado de la Medina y por tanto cerca de todo lo imprescindible puedes alojarte en el Barceló Fès Medina, un hotel urbano que, a pesar de estar en el meollo de la ciudad, os dará la tranquilidad que necesitaréis después de un frenético día recorriendo Fez. Si por la noche os apetece degustar platos típicos marroquís, hacedlo en su restaurante antes de pasar a tomar un cóctel en su jazz bar y brindar por la amistad.

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