Explorando el barrio de Santa Catalina, Palma de Mallorca

¿Es el barrio de Santa Catalina el Soho de Palma tal y como dicen?

Santa Catalina se encuentra en Palma de Mallorca y tiene ese encanto propio de los pueblos, pero con la diferencia de estar en plena ciudad combinando la modernidad con la estética de la primera mitad del siglo XX. Las casas tradicionales se caracterizan por sus fachadas de colores, persianas de madera de estilo mallorquín y elementos decorativos de la época.

Éste siempre fue un barrio típico de pescadores y marineros por la evidente cercanía al mar y al puerto, donde también vivían los molineros de harina. Todavía hoy se mantienen algunos de los molinos, la mayoría del siglo XVIII.

Santa Catalina posee una cultura gastronómica impresionante, pues además de albergar restaurantes y bares de todo tipo, atesora el mercado más antiguo de Palma en un edificio que fue levantado el año 1908.  Se ha convertido en punto de encuentro para clientes e incluso cocineros profesionales, siendo además considerado el núcleo del barrio. Ofrece todo tipo de productos de carácter tradicional y producción local, aunque también se han ido introduciendo nuevos sabores, cuya última novedad han sido los puestecitos de Sushi.

Si os pica la curiosidad y queréis conocer todo lo que se vende dentro del mercado, en su página web oficial encontraréis todo lo que queráis saber.

En definitiva, si os gusta probar distintos sabores os va a entusiasmar la idea de visitar el barrio, no solo por el mercado, sino también por la infinidad de opciones a elegir entre todos los restaurantes que existen: mediterráneo, japonés, italiano, libanés, hindú, vegano, etc.

En los últimos años son muchos los nuevos residentes llegados del norte de Europa que han cambiado el estilo de la ciudad regentando nuevos locales, pero nunca perdiendo la originalidad del barrio palmesano. Se ha convertido en un lugar ideal para salir de cena y tomar unas copas. Los locales modernos y cosmopolitas se están multiplicando y se convierte en obligada visita tanto para turistas como para residentes.

ES JONQUET

Muy cerca de Santa Catalina se encuentran las callejuelas de suelo empedrado de Es Jonquet, un barrio rodeado de molinos de viento, de entre los cuales el más antiguo data del año 1406. En su época estos fueron construidos para moler el grano, pues esta zona además de estar poblada por pescadores, albergaba también la actividad industrial de la ciudad hasta que hoy en día se han convertido en el símbolo más representativo de Es Jonquet. Debe su curioso nombre al lugar donde nacen los juncos (, en catalán), y la paz y tranquilidad que se respiran no tiene nada que ver con el bullicio de Santa Catalina. La imagen de los molinos en contraste con el típico cielo azul de la isla nos deja una bonita estampa.

El encanto crece al pasar por sus calles estrechas que se unen formando pequeñas plazas y en la zona más alta se pueden contemplar unas espectaculares vistas de la bahía de Palma con el castillo de Bellver sobre la montaña, y el movimiento constante tanto de día y como de noche del paseo marítimo.

 

 

 

 

 

 

Es Jonquet destaca por la sencillez de sus construcciones, casas de colores y una estética típica de los pueblos pesqueros del mediterráneo. Tanta es su belleza que ha sido declarado como Bien de Interés Cultural.

Llegar es muy fácil en transporte público puesto que se encuentra al lado del Paseo Marítimo, un área de gran afluencia en todo momento. Por tanto, si visitáis la ciudad de Palma no olvidéis disfrutar del movido barrio de Santa Catalina y relajaos paseando por el tranquilo núcleo de Es Jonquet.

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